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¿Sufrís de rosácea?

Cuando notas que a alguien se le han enrojecido las mejillas, no siempre quiere decir que es tímido o vergonzoso, sino que puede padecer rosácea.

La rosácea es una enfermedad crónica que afecta la piel y a veces los ojos. Los síntomas incluyen enrojecimiento, granos o espinillas y en etapas más avanzadas, el engrosamiento de la piel. En la mayoría de los casos la rosácea sólo afecta la cara. Los primeros síntomas comienzan a aparecer entre los 20 y 35 años y es más común en las mujeres que en los hombres.

Esta enfermedad es considerada como un trastorno menor. Muchas personas no tienen conocimiento de poseer esta enfermedad. Si eres de tez blanca y  sufres de enrojecimiento, es recomendable que busques la opinión de un médico.

¿Por qué ocurre?

No se conoce la causa exacta de la rosácea. Algunos médicos piensan que la rosácea ocurre cuando los vasos sanguíneos se expanden con demasiada facilidad, causando el sonrojo. Las personas que se ruborizan a menudo pueden estar más propensas a tener rosácea. También se cree que la predisposición a tener esta enfermedad es hereditaria.

Existen diferentes tipos de rosácea, una leve que es cuando hay tendencia a ruborizarse con facilidad, y otra moderada que ocurre cuando aparece además del enrojecimiento pequeñas arañitas vasculares y lesiones sobreelevadas en la nariz, las mejillas, la frente y el mentón.

Tratamiento

Si quieres parar con este problema, el primer paso es consultar a tu dermatólogo. Él va a saber darte un diagnóstico con exactitud y medicarte en caso de ser necesario. También es importante usar un bloqueador de sol que te proteja contra los rayos UVA Y UVB. La crema hidratante será una buena aliada para proteger la piel. Otra solución para complementar el tratamiento recetado por tu médico es utilizando una máscara fría de aloe vera y caléndula. El té de manzanilla también es recomendable para aplicarlo en el rostro con un algodón.