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Música para la curación de enfermedades

Las ondas de sonido tienen un efecto beneficioso sobre nuestro organismo, en una amplia gama de padecimientos físicos y psicológicos. Ser sensible a la música, disfrutarla, o saber interpretar algún instrumento, puede promover la comunicación y también canalizar emociones.

Un médico francés, especializado en otorrinolaringología, llamado Alfred Tomatis, opina que una buena estimulación, o un buen entrenamiento auditivo, pueden aliviar un gran número de padecimientos. La metodología del Dr. Tomatis, se basa en reeducar, en enseñar a escuchar música, que no es lo mismo que oír música. Esta técnica, ya ha ayudado a muchos niños con problemas de aprendizaje, dislexia, autismo, problemas motores y falta de atención. Se ha aplicado exitosamente también en adultos, en casos de depresión, para mejorar la capacidad de comunicarse, para incentivar la creatividad y hasta para aprender un nuevo idioma, más rápidamente.
Escuchar, explica el Dr. Tomatis, implica un proceso, en el cual las personas nos comprometemos a participar activamente; escuchar significa saber qué estoy escuchando y obtener un resultado consciente, de lo que escuché. En cambio oír es un acto pasivo, en el cual no hay actividad, ni compromiso. Además, también es importante hacer una distinción entre los sonidos. Los de alta frecuencia dan energía al cerebro, mientras que los de baja frecuencia, le quitan energía, opina el Dr. Tomatis.
Si nuestro cerebro tiene un buen aporte de energía, nos mantiene atentos, porque aumenta nuestra capacidad de concentración, nos ordena, nos ayuda a recordar más y mejor. También a aprender con más facilidad y todo esto, por períodos largos y sin cansarnos.
El Dr. Tomatis, señala además, que no todas las personas con una audición normal, realmente oyen bien. Porque el problema no está en sufrir un trastorno en el proceso de “escuchar“, sino en el de “oír“. Esto se traduce, en general, en dificultades para concentrarse, o para leer. El método de este otorrinolaringólogo, ayuda a recuperar la habilidad de escuchar, pero de manera eficiente y organizada, mejora la capacidad cerebral de aprender, como si en nuestro cerebro se abrieran “carreteras“, que ayudan en la intercomunicación.
Todos sabemos que la voz y el oído están estrechamente vinculados, cosa que es fácilmente verificable, porque cuando una persona padece una pérdida de audición lo primero que hace es hablar más alto, para poder escucharse.
Este médico afirma, que el oído, es el primer órgano en la vida fetal. A los cuatro meses y medio, funciona y el feto puede responder a los sonidos de la voz de la madre, que lo nutre emocionalmente y lo prepara, para la adquisición del lenguaje, después del nacimiento.
Este proceso, sustentado por importantes estudios científicos, requiere un correcto diagnóstico previo y es el fundamento de lo que el Dr. Tomatis llama: “la voz filtrada“. Se utiliza para reeducar a un niño, o a un adulto, en el que se simula, un proceso intrauterino, filtrando la voz. El entrenamiento se realiza por la estimulación con sonidos aplicados con audífonos, en sesiones diarias, durante quince días. Después, la evaluación inmediata del paciente, dirá si son necesarias más sesiones o no.
En Canadá y en escuelas francesas, se estudió a cuatrocientos niños y adolescentes, en los cuales se había aplicado el Método Tomatis y en el 95%, se comprobó una mejoría en la capacidad de comunicarse, atender, comprender y memorizar
Aplicaciones en Medicina
Hoy en día, la idea de «tratamientos complementarios» de los métodos médicos convencionales, parece tomar cada vez más fuerza. La musicoterapia se inscribe dentro de este concepto, atendiendo ciertos aspectos concomitantes a la enfermedad. Los objetivos en Musicoterapia en medicina se podrían enumerar de la siguiente manera:
  • Reducción o eliminación de la ansiedad y el estrés
  • Reducción o eliminación del dolor
  • Reducción de la depresión, de la sensación de desamparo e impotencia, etc.