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Las fases del amor

Las flechas de Cupido existen y se llaman endorfinas. Te explicamos cómo es el proceso de enamorarse estudiado a nivel químico.

Aunque esto rompa con toda teoría romántica, el amor, no comienza en el corazón, sino en el cerebro. Al enamorarte se activan las endorfinas, que son un tipo de hormonas neurotransmisoras. De alguna forma estas funcionan como una droga, pues crean adicción en la persona. Así, el amor puede ser estudiado a nivel científico a partir de un conjunto de reacciones químicas. Estas reacciones químicas, a su vez, tienen una relación directa con otros estímulos como la alimentación, la actividad sexual o aficiones similares.

Las endorfinas aumentan en los momentos placenteros de la vida. Sin embargo, muchos expertos afirman que no nos enamoramos para sentirnos bien por ser el centro del universo sino que lo hacemos para procrear. Ese tipo de reacciones tienen una función claramente determinada: crea vínculos que permiten cuidar a la descendencia.

Enamorarse lleva un proceso, no solo a nivel psicológico y a nivel físico, sino también y simultáneamente a nivel químico. En este último intervienen la norepinefrina, la dopamina y la feniletilamina.

Este complejo proceso tiene tres fases diferenciadas que fueron estudiadas científicamente. La primera es el reconocimiento de actitudes, virtudes y otros elementos en la otra persona que la hacen atractiva a los ojos de uno.

La segunda fase es la de la fantasía, es decir, cuando se comienza a atribuir cualidades extraordinarias a la pareja. La explicación de esta fase está en el bienestar endorfínico que nos produce su cercanía.

Por último, la tercera fase se da con el paso del tiempo, cuando se comparte lugares y experiencias. En ese momento se genera un vínculo emocional y sexual muy fuerte. La segregación de la feniletilamina en el cuerpo explica este paso. La feniletilamina también aparece en el chocolate, no es casual que se tenga a este dulce como afrodisíaco e incluso muchos lo toman como un sustituto del sexo.

Por eso, quienes comparan el amor con una droga no carecen de razón. Porque cuando dejan de segregarse estas sustancia surgen los problemas, y es que las endorfinas, junto con las apomorfinas, son las hormonas que inducen a la adicción.

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