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Las consecuencias del engaño

La infidelidad dentro de la pareja es un miedo que atormenta al ser humano. Todo hombre o mujer siente, en algún momento, el riesgo de ser engañado.

El noviazgo es el inicio de una relación “formal” de pareja y consciente o inconscientemente se establecen códigos entre ambos miembros que establecerán las pautas de la unión. Cuando se elige a otra persona como compañero de vida se está renunciando a infinidad de otras opciones. La elección se produce porque el hombre o la mujer cumplen con un conjunto de características que lo hacen atractivo al otro. Se ve, se percibe en esa persona algo especial que conlleva a sentir el deseo de compartir la vida con ella.

El temor a la infidelidad o el engaño puede estar presente en la pareja. En algunos casos, no es algo real, sino que surge de una fantasía provocada por una personalidad insegura. En otros casos, hay parejas que no valoran la fidelidad como un elemento importante, y se producen entonces las infidelidades que surgen porque el otro es muy permisivo, o muy inseguro y no se atreve a decir lo que pretende de la unión. No conocer profundamente al otro, puede ser también un detonante para el engaño. La confianza es el mejor antídoto. Puede que exista la confianza entre el uno y otro miembro de la pareja, pero el miedo está allí y se hace notar. Esto es así por el mundo en que vivimos, un mundo lleno de oportunidades y de variedades donde, muchas veces, la tentación se opone al amor verdadero.

Hay que admitir que no solo algunos hombres son infieles, las mujeres también lo son. Cuando un hombre o una mujer cometen una infidelidad, no hay marcha atrás. El daño ya está hecho y las consecuencias saltarán a la vista tarde o temprano. La primera consecuencia es el sentimiento de culpa. Seguramente pase por la mente del culpable la pregunta: “¿Qué hice?”. El ser humano se deja llevar por un placer momentáneo y se olvida de que hay otra persona, su pareja original que, conscientemente o no, está siendo lastimada.

Puede suceder que se fue infiel una sola vez, pero la realidad es que ese engaño bastó para romper la confianza. Lo mismo vale que hayan sido una o diez veces. Estos actos de infidelidad llevan consigo otras consecuencias, como las peleas y los divorcios. El engañado se siente no amado y puede que sienta imposible retomar el vínculo. La pareja debe ser muy valiente y estar dispuesta a un nuevo compromiso para poder continuar juntos, de otro modo, se va directo al divorcio o la separación. El engaño afecta a toda la familia. Si se tienen hijos, las consecuencias son aún peores. Son ellos los que más sufren al ver a sus padres en situaciones como estas. Tampoco es bueno para ellos crecer con padres separados. Todo niño desea que sus padres estén juntos y felices.

Hay casos donde la infidelidad se perdona y no siempre la consecuencia es un divorcio. El arrepentimiento verdadero es un buen motivo para reiniciar una pareja que ha perdido la confianza y paso seguido, el perdón que debe otorgar el “engañado”. Lo ideal en un noviazgo o en un matrimonio es querer y respetar al otro como es, sin que nada impida actuar con la ética y la moral.