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La motivación y el deporte

Para mantener un buen entrenamiento y un excelente ritmo, es importante tener un motor que nos impulse a ello. Al hacer deporte hacemos un gran esfuerzo, pero, hay que ser conscientes de que no es en vano sino todo lo contrario, vale la pena y causa grandes cambios positivos en nuestro físico.

Tanto al deportista de competición, como al ciudadano común que quiere reducir su pasividad, debe interesarle el deporte. En muchos casos para realizarlo se necesita una motivación, esta es necesaria para no caer en la comodidad y quedarse en casa. Cuando uno está motivado intensifica esa actividad, la hace persistente y tiene un buen rendimiento.

Una buena motivación a la hora de salir a hacer deporte es escuchar tu música favorita. La música ayuda a estar concentrado en uno mismo y a olvidar por unas horas todo lo que sucede alrededor nuestro. Es un buen mecanismo para centrarte en tu actividad. Luego de haber trabajado intensamente tu cuerpo por un largo rato te vas a sentir absolutamente satisfecho. Hay que tener en cuenta que al estar en actividad quemamos un montón de calorías.

También puedes entrenar tu físico con amigos. El trabajo se hace menos arduo cuando estamos acompañados de personas que están en la misma situación. Pueden intercambiar ejercicios, plantear nuevas ideas y nuevos recorridos para ejercitar. Ambos se motivan entre sí y ayudan al otro a no caer en la pasividad y en la apatía.

Cuando hacemos ejercicio, el principal objetivo es que el cuerpo se vea en forma y sea saludable. Por eso, una buena motivación es observar a aquellos que son expertos en el deporte sin importar cuál. Aparecen en revistas, televisión, diarios, fotografías e incluso en la calle. Vas a notar la tonificación que tiene cada parte de su cuerpo. Probablemente, quieras lucir de ese modo y puede que de ahí provenga la gran motivación.