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La depilación perfecta

Deja la piel suave, es rápida y también práctica: a pesar de los mitos, la depilación con cera logra excelentes resultados sin dañar la piel. Pero, para esto, es importante saber cómo utilizarla. En Vida Plena te damos algunos consejos.

Muchas veces hemos escuchado que la depilación con cera es dolorosa o que puede irritar la piel, pero estas afirmaciones solo se transforman en verdaderas si no sabemos cómo utilizarla o qué cuidados debemos tener en cuenta.

En primer lugar, la depilación con cera da muy buenos resultados ya que saca el pelo desde el folículo, lo arranca de raíz y por tanto sus efectos son más duraderos. Por otra parte, es muy fácil de utilizar, solo se debe calentar y aplicar una capa sobre la piel. Luego de unos segundos se saca de un tirón, seguro, en dirección contraria al crecimiento del vello. Por esto último, las primeras veces que se aplica pueden ser dolorosas, pero si se realiza esta depilación de forma regular, las molestias disminuyen: con el paso del tiempo, el pelo se va debilitando, y disminuye en cantidad y grosor.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Lo fundamental es que la cera esté en buenas condiciones y a la temperatura adecuada. Debido a que la temperatura de la piel es de treinta y siete grados, la de la cera no puede superar los cuarenta y dos, es entonces que siempre hay que dejarla enfriar un poco antes de colocarla, ya que la misma se funde a cincuenta y cinco grados Celsius.

Además hay ciertos cuidados que se deben tener con respecto a la piel. Esta debe estar limpia y seca. Es bueno además exfoliarla cuatro o cinco días antes de la depilación y no depilarse después de haberse expuesto al sol, se deben esperar por lo menos 24 horas. Para pieles sensibles lo mejor es utilizar cera de aloe vera, que se derrite a menor temperatura.

Lo ideal para obtener una buena depilación es realizarla cada tres semanas o una vez al mes, lo que depende del tipo de vello de cada mujer y con cuánta frecuencia crezca. Luego de realizada la depilación siempre es bueno hidratar la piel para que la misma se recupere y no exponerse al sol en las siguientes doce horas.

Si aparecen puntitos, golpes o la piel está colorada, no te preocupes, ya que estos síntomas son normales y desaparecen a las pocas horas.