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Erradica el tabaco de tu vida

Para superar la adicción al cigarrillo son necesarios los tres pilares fundamentales: familia, apoyo especializado y, sobre todo, motivación.

A pesar de las campañas de prevención y concientización, el número de  fumadores continúa alto y las cifras son alarmantes. Según la OMS, el tabaco es la primera causa de muerte prevenible en los países desarrollados y la causa más importante de años de vida perdidos o vividos con discapacidad.  El cigarrillo produce adicción, pero es de las consideradas más inocuas, tal vez porque está tan popularizado que no se es consciente del daño.

El tratamiento temprano de la adicción al cigarrillo tiene muchos efectos positivos. Se demostró que la mayoría de los riesgos de enfermedades pulmonares obstructivas o enfermedades cardiovasculares son reversibles si se deja de fumar a temprana edad. De hecho, quienes abandonan el tabaco antes de los 30 años ganan diez años de expectativa de vida.

Muchos dicen que pueden dejarlo cuando quieran, porque se cree que es solo un hábito, pero a veces necesitan un impulso extra. Fumar es una dependencia, por eso cuesta tanto dejarlo. A veces el “no quiero dejar” esconde en realidad la impotencia de no poder hacerlo. Para lograrlo debes apoyar tu proceso en tres pilares fundamentales: motivación, apoyo familiar y ayuda profesional.

Automotivación. Absolutamente imprescindible. Es el punto de partida para los demás pilares; no se puede dejar la adicción si no encontramos una razón propia. Sin ella sería difícil obtener resultados positivos que se mantengan en el tiempo.

La motivación es variable y surge como un disparador que propicia el camino, que hace decir “quiero dejarlo”. Puede ser que las personas detectan alertas en su propio organismo o incluso el fallecimiento de un familiar por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. También puede ser por un hecho positivo, como el embarazo o el nacimiento de un hijo. Lo importante es que encuentres tu razón y, cuando la tengas, significa que es momento de intentarlo.

Apoyo familiar. El primer paso es liberar de humo tu hogar. Gracias a la legislación actual, resulta más fácil alejarse de la tentación en lugares públicos y cerrados. Pero cuando te encuentras con un ambiente colmado en su hogar, puede tirar abajo tu esfuerzo. Por eso, es mejor pedir apoyo en la familia para que te acompañen en tu decisión.

Ayuda profesional. Por lo general, la voluntad sola no alcanza y se necesita acompañamiento terapéutico o farmacológico para la cesación. La falta de este pilar puede llevarte a rendirte fácilmente. La voluntad sigue siendo el método más empleado, pero solo el 3% consigue dejar de fumar de esta manera. No hay que perder de vista que el cigarrillo es una dependencia y debe ser tratada con seriedad y acompañamiento especializado.

Recuerda que el camino es distinto para cada persona. Dejar de fumar puede ser más o menos difícil, pero nunca imposible.