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El orgasmo y la longevidad

Alfred Kinsey, uno de los sexólogos más célebres del siglo XX, describio el orgasmo como “la descarga expulsiva de tensiones neuromusculares”, ¿pero pueden ser también una forma de tener una vida más larga?

Michael Roizen, médico del Wellness Institute en Cleveland, afirma que los hombres que tienen un promedio de orgasmos de 350 al año, aproximadamente, puede aumentar la expectativa de vida hasta en 4 años. Para este científico, sin embargo, el ideal es tener 700 al día, una cifra demasiado grande para los norteamericanos que, en promedio solo tienen sexo 81 veces al año.

Otro estudio en Suecia reveló que la frecuencia de las relaciones es un predictor importante de la longevidad. Ellos encontraron que los hombres que llevaban a los 75 años eran los que mantenían activa su vida sexual. Un estudio de Duke University lo confirmó cuando siguieron las vidas sexuales de 252 personas durante 25 años y concluyó que las personas con vidas sexuales más activas eran más propensas a tener más longevidad.

Un estudio más, está vez realizado en Gales, entrevistó a mil hombres aproximadamente, haciendo una relación entre el sexo y la mortalidad. Diez años después descubrieron que los hombres que las muertes de los hombres que tenían orgasmos una vez al mes duplicaba el de los que los tenían dos o más a la semana.

Sin embargo, no todos ven una relación causa-efecto entre la cantidad de orgasmos y la de años de vida. La autora Debby Herbenich, del Instituto Kinsey, afirma que el estudio de Gales no cumple con las metodologías científicas necesarias para llevar a cabo una investigación seria, como especificar si los hombres tenían pareja o no.

Pero los beneficios a la salud son innegables. Durante el orgasmo el torrente sanguíneo se llena de hormonas como la oxitocina, y lad ehidroepiandrosterona (DHEA). Después de la eyaculación se produce la oxitocina, más conocida como la hormona que causa que las personas se enamoren, y reduce los niveles de estrés. La DHEA es un esteroide que reduce el riesgo de ataques al corazón en hombres de mediana edad. Además de esto, la producción de estas hormonas en el cerebro produce un cambio químico que ayuda a reducir la depresión. Por su parte, tener poco sexo incrementa los niveles inminoglobulina, que ayudan a combatir enfermedades e infecciones. Además, ningún estudio diferencia entre sexo y masturbación, y se ha demostrado que el riesgo de cáncer de próstata disminuye con la masturbación, los expertos afirman que eyacular al menos cuatro veces a la semana puede reducir el riesgo hasta en 30%.