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Bolsas biodegradables ¿amigables con el medio ambiente?

Muchos podrían sentirse orgullosos tras ir de compras y cargar sin culpa un montón de bolsas con inscripciones que rezan: “biodegradable”. Sin embargo, ¿cuánto de cierto hay en lo ecológico de este tipo de bolsas?

En Uruguay, como en muchos países del mundo, los supermercados más grandes han sustituido en los últimos años las tradicionales bolsas plásticas, por las mal llamadas bolsas “biodegradables”. El objetivo es cumplir con la responsabilidad social empresarial en cuanto al cuidado del medio ambiente.

En realidad, las bolsas que utilizan los comercios son oxo-biodegradables este prefijo implica que de por sí no están hechas de un material orgánico. La oxo-biodegradación, desde el punto vista técnico, es una fragmentación del plástico. Es decir que son bolsas plásticas de polietileno comunes y corrientes a las cuales se les coloca un aditivo para que el plástico, sometido a ciertas condiciones climáticas, se fragmente y quede invisible al ojo humano. Como se degradan por acción de la naturaleza se les llama biodegradables.

Pero, está comprobado que el uso de estas bolsas genera múltiples problemas. En primer lugar porque estas aún tienen un compuesto químico derivado del petróleo. Y como los plásticos fragmentados quedan de todas formas en el ecosistema, provocan daños de contaminación en las plantas y pueden provocar varios problemas de salud. Además el biodegradable no es reciclable por los aditivos que contiene para su propio proceso de degradación.

Otro inconveniente es que si los supermercados compran demasiadas bolsas algunas se van a biodegradar antes de ser usadas lo que genera que se deba comprar más y, por consiguiente, contaminar aún más.

No obstante esto no significa que se deba volver a las bolsas plásticas convencionales. De hecho, la existencia de las bolsas de nylon data de pocos años, antes era muy común ver a la gente hacer mandados con la famosa “chismosa” una bolsa grande de un material más fuerte que se cargaba para llevar todos los productos y se reutilizaba. Es solo por cuestión de hábitos que se ha abandonado este ritual. Otra alternativa que algunos lugares han elegido son las bolsas de papel que sí son 100% ecológicas y muchas veces hechas de materiales reciclados.

Lo más importante es tener conocimiento sobre lo que se presenta ante nuestros ojos e informarse adecuadamente. Para ello muchas organizaciones ambientalistas han ejercido presiones sobre gobiernos para agudizar los controles a las empresas. En Uruguay no existe ninguna ley que oponga a las bolsas oxo-biodegradables, aunque cada vez se está teniendo más conciencia de qué son realmente.