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Adicción al sexo: ninfómanas y satiriasis

Querer tener constantemente relaciones sexuales puede convertirse en una obsesión. Una enfermedad controlable, pero no curable, que padece el 6% de la población mundial.

Aunque es una enfermedad poco conocida, la adicción al sexo o hipersexualidad es el tema central de Thanks for Sharing, la nueva película de Gwyneth Paltrow, en la que la actriz protagoniza a la novia de un ex adicto, y en la que también participa la cantante inglesa Pink. Pero, ¿a qué refiere esta enfermedad?

Según un informe publicado en 2009 por la Organización Panamericana de la Salud y la World Association for Sexual Health, se denomina comportamiento sexual compulsivo (CSC) o hiperfilia a los “comportamientos sexuales convencionales, pero que incluyen fantasías que causan excitación sexual o deseos sexuales”, comportamientos que causan dificultades a la hora del relacionamiento social, ya sea en el trabajo, la familia o en otras áreas. Se trata entonces de un problema grave de salud, no solo mental sino también sexual y físico.

Esta actitud frente al sexo, que se identifica entonces por ser exagerada o “anormal”, es impulsiva u obsesiva, por lo que puede causar problemas. Sin embargo, los conceptos de tiempo y frecuencia en la actividad sexual o la promiscuidad suelen ser definidos arbitrariamente, ya que no hay una base científica para determinar qué es exagerado o no, lo que también depende de la persona y la moral social. Según señala Carlos Moreira, sexólogo, psiquiatra y director de la clínica Masters & Johnson, en una nota en El País, “el peligro tiene lugar cuando la persona ya perdió el equilibrio y su vida está completamente alterada”.

Por otra parte, al ser una enfermedad, este comportamiento se realiza para ocultar otros síntomas. Así, en un artículo publicado por Wayne A. Myers, Supervisor del Centro de Formación e Investigación Psicoanalítica de la Universidad Columbia, se afirma que en estos casos, “la actividad sexual sirve a un fin psicológico auto-medicatorio”, dirigido a aliviar entonces un estado de depresión o la incapacidad de disfrutar.

El problema del comportamiento sexual compulsivo es entonces el que resulta de tener relaciones sexuales repetidas, con una sucesión de amantes, en las que la pareja solo se utiliza para calmar el deseo. Existen diferentes tipos de este comportamiento y son: el cambio constante de pareja o las parejas múltiples, la obsesión con una pareja imposible de alcanzar, la masturbación compulsiva, el uso constante de pornografía o de internet con fines sexuales, y la sexualidad compulsiva en una relación.

Dada la frecuencia de las relaciones, el cambio de pareja y su elección arbitraria, esta enfermedad puede ser muy riesgosa para contraer VIH o ITS. Se vincula además con trastornos psiquiátricos además de con la violencia y abuso sexuales. La hipersexualidad es padecida por el 6% de la población, síndrome por el que se denomina a las mujeres como ninfómanas y que en los hombres se denomina satiriasis. Esta enfermedad, aunque puede controlarse mediante tratamiento, no es curable.

Mira el trailer de Thanks for Sharing

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