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Sin excusas para no ejercitarte

Ya sea por falta de tiempo o falta de ganas, la realidad es que la actividad física suele quedar relegada en la lista de prioridades de las mujeres. Si es tu caso, no te preocupes, te presentamos las excusas más típicas y cómo solucionarlo.

Comprometerse con seguir una rutina de ejercicio es difícil. Muchas veces se empieza con toda la voluntad, pero se va dejando de lado con excusas como “no tengo tiempo” o “tengo otras cosas en la mente”. Incluso cuando están siguiendo un régimen de pérdida de peso, el gimnasio queda afuera. Esto es un problema, ya que ninguna dieta tiene resultados óptimos sin acompañarse de ejercicio físico.

Si te pasa que te cuesta comenzar el gimnasio, a continuación te presentamos una guía de los problemas más comunes que encontramos para no hacer ejercicio y cómo solucionarlos, para crear una rutina a prueba de excusas.

No tengo tiempo para hacer ejercicio. ¿Pronuncias mucho esta frase? Este es una de las excusas más comunes para no hacer ejercicio. La verdad es que nadie tiene tiempo; tenemos que ir a trabajar, reunirse con amigas, hablar con la familia, limpiar la casa o ver el último capítulo de la serie. La única forma de solucionar este problema es buscar el tiempo. No esperes a tener un momento para hacer ejercicio, sino que transfórmalo en una prioridad diaria. Cuando hagas tu lista mental de las cosas que debes hacer en el día, incluye el gimnasio entre los primeros lugares, y no como un “si queda tiempo”.

Debes mentalizarte que tu cuerpo es una prioridad ya que tienes que convivir con él y tiene un efecto en tu salud. Es tan importante como tus otros compromisos. Si tu horario no coincide con el del gimnasio, siempre puedes ejercitarte en tu casa, con la ayuda de videos de ejercicios.

Tengo que atender a mi familia. Si bien el tiempo con la familia es importante, no está bien dejar de lado el ejercicio con esta excusa. Si no estás en forma, con energía y sana, no podrás disfrutar de ellos. Y esto aplica para todas las actividades de tu vida. Si tienes poco tiempo para incluir la familia y el fitness en la agenda, siempre puedes juntarlos en una sola actividad. Propón a tus seres queridos hacer actividades que impliquen movimiento todos juntos. Hagan un deporte en el que puedan disfrutar y pasar tiempo junto, mientras se ejercitan. Por ejemplo, si tienes bebes puedes salir a caminar con ellos en cochecito para que duerman siesta mientras te entrenas. Si son más grandes, una buena opción es la natación familiar.

Necesito tiempo con mis amigas. La amistad es muy importante, pero demasiadas veces la ponemos por encima de nuestras propias necesidades. No olvides que estar en forma no es capricho, sino una cuestión de bienestar y, por lo tanto, importante. De todos modos, este problema tiene fácil solución: por lo general, en un grupo de amigas hay más de una que está buscando perder peso, así que, ¿qué mejor que intentarlo juntas? Combina tu vida social con el ejercicio, haciendo actividades que en la que puedan ponerse en forma y disfrutar el tiempo juntas. Ahora que está el clima lindo, salir a caminar por la rambla en grupo es una buena opción. También pueden optar por la bicicleta o los rollers, o anotarse al mismo gimnasio. Todos son buenas ideas para hacer ejercicio mientras hablan y se ponen al día. De esta forma, el ejercicio se disfruta más y se hace más llevadero y, además, derribas otra excusa.

Estoy muy cansada. ¿Y quién no? Con las presiones del día a día, lo último de que se tiene ganas es de hacer ejercicio. Pero la realidad es que la actividad física es un hábito, por lo que, al igual que otros hábitos, puedes hacer que te atrape poco a poco y se fusione con tu rutina. Empieza de a poco, con 10 minutos al día la primera semana, para evitar frustraciones por no completar una rutina larga. Incorpora poco a poco el movimiento a tu rutina y sube los minutos de dedicación semanal. Así, te vas poniendo en forma y, paulatinamente, vas a ser capaz de llevar adelante cualquier ejercicio. Además, el ejercicio te hará sentir mejor y te dará más energía, por lo que, esta excusa no corre.

Así que, ahora que ya no hay excusas, ¿qué esperas para empezar a ejercitarte? No olvides que lo haces por ti, por tu cuerpo y por tu salud.